Segunda edición de nuestra reunión para jóvenes en el Camino de Santiago
Por segundo año, organizamos un evento para reunir jóvenes en torno al Camino de Santiago, con la intención de acercar y difundir sus valores entre la juventud. En esta ocasión contamos con el patrocinio de la Fundación Camino Lebaniego y con el apoyo del Ayuntamiento de Camargo, cuyo alcalde, Diego Movellán, nos acompañó en la presentación de las jornadas.
Y hay que destacar la colaboración de Camino Santiago RTV, que además de retransmitir en streaming una gran parte de las actividades del fin de semana nos deleitó con una extraordinaria gala de Camino Joven. Gracias, Ernesto.
El lugar elegido no podía ser mejor para respirar Camino de Santiago: «La Cabaña del Abuelo Peuto», el albergue de Güemes, donde instalamos nuestras carpas.
Y el último ingrediente para las jornadas: el extraordinario grupo de voluntarios de la asociación.
El viernes fue el día de la acogida a los asistentes: Berna nos dio la bienvenida al albergue, compartimos nuestra primera cena en la campa, y Greca nos regaló, fuera de programa, una pequeña demostración de sus dotes de mentalista.
La mañana del sábado caminamos juntos desde la playa de Langre hasta Somo, por el hermoso trazado del Camino de la Costa en este tramo, asomado al mar y con Santander al fondo. Por el camino hubo varias actividades de juego, algunas de las cuales a iniciativa de nuestros jóvenes participantes.
Desde Somo cruzamos la bahía en barco y nos fuimos a ver la catedral de Santander, la oficina del peregrino y la rosa peregrino de José Luis Casado Soto.
De regreso a Güemes, compartimos comida en la campa y nos preparamos para la gala.
La Gala Camino Joven, presentada por Ernesto Díaz y retransmitida en streaming por Camino de Santiago RTV (con Francesc a los mandos), fue extraordinaria:
las canciones de Silvana di Liberto
la actuación de Greca, mentalista
y la música gallega de As Maianas de Ames.
Compartimos con los peregrinos que ese día descansaban en el albergue las palabras que todas las tardes les dirige Ernesto Bustio, nuestro anfitrión.
Y tuvimos ocasión de agradecerle su acogida, con un poema de nuestro compañero Carlos Agudo:
¡HAY MÁS VIDA!
Sentado junto a una copa de vino buscaba sentido a su triste vida, pues le parecía verla perdida en el tintado rojo cristalino… Saltó como agua que mueve molino. ¡Hay más vida!, gritó con voz partida, se colgó la mochila bien ceñida y el peregrino inició su camino. Mar, ríos, valles, hermosos paisajes… Conoció a los mejores compañeros, la mejor aventura de sus viajes y descubrió otro mundo por senderos sin distinción de rangos ni linajes, un mundo de corazones sinceros, peregrinos que te hablan sin ambages, con auras que brillan como luceros y que llenan de amor sus equipajes.
Acabada la gala, compartimos compañía y cena con los peregrinos del albergue, que en algunos momentos se unían a la fiesta.
La jornada la rematamos con un té del puerto en torno a una hoguera, bajo la noche estrellada de junio.
La mañana del domingo fue para recoger, charlar y despedirnos.
Los jóvenes que nos acompañaron recibieron una credencial de nuestras jornadas como recuerdo.
Eran la parte fundamental de nuestras jornadas y nos hicieron disfrutar con su interés, participación y afecto, ¡hasta pronto!
Ernesto Bustio volvió a tener con nosotros unas palabras de reflexión en la ermita del albergue, cuyo espíritu recoge nuestro compañero Carlos Agudo en otra de sus composiciones:
Peregrinaje a la liberación Misa en La Cabaña del Abuelo Peuto
Tras tiempo ecuménico de reflexión vendrá romería de acogimiento con el horizonte en el pensamiento y todo nuestro ser en su dirección. Y con la madre Natura en comunión, al prójimo se ofrece acercamiento así como ayuda sin miramiento si en el camino necesita atención. Nos aúna la mesa compartiendo el hambre y sed de justicia insaciable. Romeros, siempre un sol amaneciendo y tras la noche oscura e insoportable de un poder que margina dirigiendo, un Reino de justicia inigualable y una vida de Amor irá emergiendo con brillo de Utopía perdurable, para vivirla siempre compartiendo.