El mirador de Montesclaros

Estuvimos en la inauguración de la Senda del Cañón de Montesclaros

En las comarcas del sur de Cantabria, Campoo y Valdeolea, la naturaleza es bravía y salvaje, cubierta de extensos bosques y surcadas por caminos milenarios que unen pueblos ricos en historia y patrimonio.

Por aquí discurre el «Camino Olvidado», la ruta hacia Santiago que parte de Bilbao, traspasa la cordillera y la bordea por sus faldas meridionales en dirección a la montaña palentina y leonesa. 

En «Peregrinos por Cantabria» también nos atrae esta ruta desconocida y aun poco transitada, de gran belleza. A primeros de este año visitamos Valdeolea y Montesclaros en una de nuestras salidas sociales y estrechamos lazos con sus gentes. 

Fruto de esta relación, fuimos invitados a la inauguración de la Senda del Cañón de Montesclaros, y Nacho Saiz-Ezquerra, nuestro coordinador para el Camino Olvidado, asistió a la ceremonia acompañado de otros socios.

En el recuerdo de todos quedó la poesía que nos recitó Carlos Agudo en aquella ocasión, y que pronto será perpetuada en piedra:

LA ROCA DEL CAÑÓN

Aquella roca que parece un cañón

y desde el alto domina señera

no figura en escudo ni en bandera

ni en las armas de ningún noble blasón.

Los romeros que van a ella de excursión

campo a través o por la carretera,

tocan la piedra, del Cielo somera

que labraron juntos tiempo y erosión.

Centinela de impasible semblante

del castillo del Señor en su almena,

esta roca merece quien le cante

su silueta contra la luna llena

y unos versos al más fiel vigilante

del Santuario en una loma serena.