Ernesto Bustio fundó en la década de 1990 el albergue de peregrinos «La cabaña del Abuelo Peuto» en Güemes
El albergue de Güemes es desde hace tiempo una referencia para cualquier persona que ame y conozca el Camino de Santiago. Por la forma de entender la hospitalidad y por los valores que proyecta le consideramos «el cuartel general de la resistencia romántica«, en acertada expresión repetida por alguien que lo conoce bien.
Sobre la casa familiar, a lo largo de más de 25 años, la Cabaña del Abuelo Peuto ha crecido y mejorado con la ayuda de voluntarios y amigos.
Su infancia en la casa familiar, con sus padres y hermanas; su emigración a Cataluña; su experiencia juvenil como pastor en el Pirineo, donde empieza a hilvanar su vida con la naturaleza; su vocación como sacerdote; su convivencia como tal con los vecinos de Tresviso; después en Somahoz, organizando los primeros campamentos con los jóvenes; su paso por el barrio obrero de San Francisco de Santander, tan fecundo de iniciativas y despertares; su periplo americano; y finalmente Güemes, y el albergue, desde donde se proyectan tantas iniciativas sociales, solidarias y generosas. Y siempre rodeado de amigos con los que ha llegado a formar una nueva familia, más grande, más amplia, más estrecha…
Cuando en 2025, en nuestra asociación debatíamos a quien otorgar nuestro premio al «Peregrino de la Vida», la decisión fue unánime. Ernesto no solo es una referencia en el Camino de Santiago, sino que su largo periplo vital es todo un ejemplo de siembra de buenas cosas, siempre buscando el apoyo de quienes le han rodeado.
Ernesto ha recibido ya varios reconocimientos de organizaciones jacobeas por su labor en el Camino de Santiago, pero nosotros más que reconocimiento queremos agradecerle el habernos abierto las puertas de su casa y habernos dejado ser parte, modesta, de su gran familia.
¿Y por qué una rosa peregrina?
