Dentro de nuestro ciclo de conferencias, expuso su tesis sobre el origen del topónimo «Libredon», vinculado a la leyenda jacobea
Fernando Lalanda es un escritor, investigador y coleccionista de lo jacobeo, desde hace ya 50 años, con una decena de trabajos publicados en torno al Camino de Santiago.
Recientemente, ha sido coautor del libro «Las credenciales jacobeas» junto a Valeriano Teja, Francesc Suárez y Lluisa Blanch, lo que nos ha llevado a estrechar lazos, de modo que le propusimos que se viniera a Cantabria a exponernos el fruto de sus últimas investigaciones acerca de la leyenda jacobea.
«Libredon» es el nombre del primitivo bosque en el que brillan las luminarias que conducen al descubrimiento de la tumba del apóstol. Tirando del hilo de la leyenda, de la toponimia, de la configuración de la catedral de Santiago y de la cultura hispanorromana del siglo I en Gallaecia, Fernando Lalanda construye su teoría del «fideicomissum compostelanum» que trata de aportar luz a qué pudo ocurrir en los albores de la historia de la tumba de Santiago.
La teoría plantea una posible aplicación, durante el Alto Imperio romano, de esta figura del derecho romano testamentario sobre el lugar de radicación, en el que con el transcurso del tiempo, se aceptaría como el sepulcro del Apóstol Santiago el Mayor. Así, se desarrolla la hipótesis: que sobre un predio sujeto al derecho civil se segrego una parcela de pequeñas dimensiones, encapsulada en la finca matriz en tres de sus cuatro lindes, a fin de poder construir sobre ella un mausoleo que al quedar sujeto al derecho pontificio, no interfiriese a la libre transmisión de la heredad principal. Una vez realizada esta operación de agrimensura se pudo testar, a favor de un tercero, la explotación y uso de la finca principal, pero con el condicionante de mantener y conmemorar el culto a las personas inhumadas en el monumentum funerario constituido. Esta teoría se construye, de forma coherente, gracias a los datos obtenidos en las diversas exploraciones arqueológicas realizadas en el subsuelo de la catedral compostelana, la epigrafía con las inscripciones trasmitidas antes de ser perdidas, la toponimia y en menor medida las leyendas primigenias; todo ello sujeto a su tiempo, lugar y cultura.
Tenemos que agradecer la presencia en la conferencia de Diego Movellán, alcalde de Camargo, que también se acercó a escuchar las explicaciones de Fernando Lalanda y dar de nuevo su apoyo a las actividades de nuestra asociación.
Como coleccionista jacobeo, Fernando Lalanda ha compartido con nosotros alguna «joyita» de la que tendremos que hablar en otra ocasión.