Marcha Güemes-Villaverde de Pontones
En busca de la vía de Agripa, por la senda histórica que rodea la bahía de Santander
Cuando en los siglos IX y X comenzaron las peregrinaciones a Santiago de Compostela, los primeros caminantes recorrieron la costa cantábrica buscando las mejores rutas hacia su destino. En ese trayecto, uno de los mayores obstáculos eran los ríos que descendían de las montañas y cortaban el paso de norte a sur. Para salvarlos, los peregrinos dependían de puentes o barcas, convertidos en puntos clave de comunicación. Cuando no existían, se veían obligados a rodear largas rías y estuarios para continuar el camino.
Hoy, el Camino de la Costa salva la bahía de Santander gracias a las embarcaciones que la cruzan hasta la capital cántabra. Antiguamente, sin embargo, viajeros y peregrinos debían rodear todo el estuario por las faldas de Peña Cabarga, invirtiendo varias jornadas en circunvalar una bahía mucho más extensa que la actual, hoy parcialmente colmatada por las arenas arrastradas por el río Miera y los terrenos ganados al mar por el poblamiento humano.
Recientes estudios han conseguido rescatar los itinerarios seguidos por viajeros y peregrinos de aquellos tiempos, y hoy es posible seguir hacia Compostela por un camino alternativo y antiguo, al que se denomina popularmente «la senda de Agripa», aludiendo al posible paso de las tropas de este general romano durante las guerras cántabras.
Nuestra marcha comenzaba en el albergue de Güemes, «La cabaña del abuelo Peuto», donde tuvimos la primicia de conocer la guía recientemente editada de este itinerario, Senda Cultural «En busca de la Vía de Agripa».
El itinerario discurre por el monte Calobro, entre prados y árboles con abundante sombra, ascendiendo hacia el monte Funegra.
El camino deja a derecha e izquierda varias fincas valladas, con árboles imponentes, antes de llegar al punto culminante de la marcha, con vistas amplísimas hacia la bahía de Santander al norte, y hacia las montañas pasiegas al sur.
El camino desciende ahora por el Campo de las Brujas hacia el norte, mientras se despliega ante los ojos una amplia vista de la campiña de Ribamontán al Mar con la bahía de Santander al fondo.
De Castanedo a Cubas se atraviesa una amplia zona de prados y suaves ondulaciones, hasta la ermita de San Pedro, junto al palacio de Horna.
En Cubas, cerca del camino, puede verse la ermita de la Concepción junto al palacio de los Ceballos, en cuya estructura puede adivinarse la marca de la «habitación del peregrino», un espacio que tradicionalmente se reservaba en muchas casas para alojar al eventual peregrino necesitado de descanso.
Por un puente cercano al molino del barrio Rotiza, el camino salva el arroyo Pontones, afluente del cercano río Miera, al que se une en Cubas.
Tras cruzar la carretera, el camino desciende a Villaverde de Pontones, final de nuestra ruta.
Aunque el tiempo llegó a amenazar con ligera llovizna al inicio de la ruta, resultó un extraordinario día primaveral de mayo en Cantabria, y una maravillosa jornada de convivencia.
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