Marcha Noja-Güemes

Nueva etapa por el Camino de la Costa, con final en «La Cabaña del Abuelo Peuto», el imprescindible albergue de Güemes

De nuevo una etapa acompañada por la lluvia, pero como dice nuestro coordinador de marchas «se camina aunque haga sol».

Salimos de Noja con lluvia fina en dirección a Isla, pasando por Soano y junto a la ría de Cabo Quejo.

El día no invitaba a detenerse demasiado, a partir de Isla la llovizna fue a más y pasamos sin pararnos a saludar a San Julián y Santa Basilisa, que desde la fachada de su iglesia en Isla contemplaron la larga fila de caminantes bajo la lluvia.

Entre el puente de La Venera y Bareyo, también apareció el viento para castigar a los caminantes. La honrilla del grupo quedó confiada a Carlos y Ernesto, que no se rindieron hasta alcanzar la meta en Güemes.

El albergue de Güemes es una joya de la hospitalidad para los peregrinos. Frío, lluvia, cansancio, todo queda atrás una vez que se traspasa la puerta, y las penurias del camino se olvidan, reconfortadas por el calor de la acogida con que sus paredes envuelven al peregrino.

En resumen, una gran jornada de convivencia peregrina…

Y habrá más.

COLABORACIONES

En otras ocasiones exponemos las fotos que nos enviáis tras participar en las marchas, pero también damos cabida a otras colaboraciones:

REFLEXIONES DEL CAMINO
Por Carlos Agudo

Sin saber por qué, yo un día empecé a andar

al escuchar del bosque una llamada

que fue como oír un grito de mi alma

y con mi mochila partí a caminar.

Andando, me alentaban a meditar

de pajarillos las dulces tonadas

y la suave brisa entre las ramadas

de los frondosos bosques de pino albar.

Y es que mi alma se quiso purificar

buscando etéreas respuestas del cielo

entre girasoles y verdes prados.

De su zozobra se quiso despojar

dejando su piedra en la Cruz de Hierro

hacia el oeste, camino de Santiago.

Solo fue dolor físico al empezar,

luego tornó en profundo pensamiento

y acabó en una catedral, rezando.        

Y con las largas marchas en soledad,

tuvo en la vida su acompañamiento

con sus buenos momentos y los malos.

Que así es la vida, como un peregrinar

por entre los gozos y el sufrimiento

y ya hacia su fin te irás preguntando

el final del camino cómo será

cuando solo seas cenizas al viento

y un recuerdo que el tiempo va borrando.